Hoy, 27 de Diciembre, se presentaba uno de los peores días de mi vida. Sí, unos lo sabeis, y otros quereis saberlo, pero a mi no me apetece recordarlo. Anoche solo pensaba en quien podría sacarme del pozo... En la distancia o en la cercanía, quien podría hacerme sonreír. Gracias a vosotros, aquellos cuatro o cinco que me mandasteis a la cama a pensar, o que os quedasteis conmigo mientras pretendíais hacerme sonreír entre lágrimas. Reconozco que de algunos de vosotros no lo esperaba... Pero me alegro, en el fondo me alegro de que anoche pasara lo que paso, porque estuvisteis ahí.
A la gente le gusta hablar, decir y comentar. "¿Son amigos?", "Pero si nunca salen juntos, ¿no?", "¿Esos dos? Se ven de ciento en viento, no creo que puedan llamarse amigos.". Pero es que eso no es lo necesario, lo necesario es que en momentos como los de anoche, en dias como los de hoy, cedan un poquito de su tiempo para que te desahogues, para que puedas soltarlo todo, llorar o reir, para darte consejo o apoyarte en tus decisiones. Gracias a todos, de verdad. Porque habeis conseguido que me de cuenta que tengo cosas por las que luchar. Que tengo razones para llorar, pero vosotros sois la más importante que tengo para sonreír.
Os quiero mucho (L)
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